Publicidad:
Terra
La Coctelera

Canaletes: Breves palabras que describen lo que sentí allí

Ilusión, orgullo, emoción, alegría, despreocupación, diversión y, sobretodo, cariño, amor, elogios y aprecio en todos los sentidos a GUARDIOLA'S MESIAS.

GRACIAS POR HACERME REIR Y LLORAR (A LA VEZ) DURANTE HORAS Y HORAS.

Mi primera vez

Llego y no saludo.

Me quito la chaqueta y la dejo junto al bolso. Me siento.

Espero y espero, he llegado pronto.

Me digo a mí misma que no hay porqué tener miedo o nervios, que nadie me va a comer, pero entra gente muy convencida y segura de sí misma.

Llega la hora, nos ponemos al final de la sala y nos hacen hacer un medio círculo.

Empiezan una a una a entrevistarnos. Tardan mucho, pero ellos se entretienen y no se dan cuenta.

Llegan a mí y me hago la graciosa, bueno, no me lo hice, digamos que me lo puso a huevo para hacerlo reír y me dijo de chocar los cinco. Qué tranquilidad me entra. Se ha roto el hielo.

Acaban con el resto y escojen a 8 chicas. No estoy entre ellas, pero tampoco me importa. Sé como soy y sabía que con aquellos bellezones no tenía mucho que hacer, pero no era muy lejos de donde vivo, así que fuí.

Me encontré con una chica del instituto y charlamos un poco mientras entrevistaban. Luego vi como a una chica la querían y ella no estaba muy convencida. Me acerqué a ella y le dije, entre otras cosas, que era la voz de su consciencia. Si no mereciera la pena, ni me hubiera acercado.

Pensé que venía acompañada, pero quienes la hablaban eran chicas que allí se presentaron y tan sólo una de ellas coincidía conmigo. Entre esta chica y yo, la convencimos para que diera un paso hacia delante y negociara las condiciones con él. Aceptaron ambos y ella se añadió al grupo de las ocho chicas.

Una vez, vimos que no hay más chicas a escojer, nos fuimos y los dejamos con las chicas escojidas.

Me fui a casa sin arrepentirme de haberlo provado.

Comportamiento pueril

Decidimos ir a visitar a un familiar a la hora de la merienda.

Llegamos, merendamos y comentamos aquello que se emite por el canal de televisión que vemos.

Acabamos de merendar y el familiar me dice de cocinar algo en el microondas para que aprenda. Acepto.

Te lo digo para que vengas y aprendas y dices que no. Sólo preguntas cuánto rato tardaremos. Yo digo que unos 20 minutos en una tortilla de patatas.

Tú dices vale y sigues haciendo zapping.

A los 20 minutos, vienes y dices que quieres irte a casa porque se te han olvidado los apuntes del  examen. Yo te digo que te esperes, que mientras hacemos la tortilla de patatas, hacemos tarta de queso y bizcocho. Te resignas y te vas.

Al poco rato, insistes en irte, pero no voy a dejar a medias lo que ya he empezado.

Sinceramente, durante la siguiente hora, insistes en marchar como cuando a un niño se le acaban los dibujos animados en la tele y se pone insoportable.

Llevamos tres horas aquí y la mitad ha sido para merendar. La otra mitad hemos hecho dos tortillas de patatas, dos tartas de queso y un bizcocho de chocolate. Sólo porque no estamos contigo, la segunda parte de la visita se te ha hecho eterna.

No te ilusiona tener una tarta en 10 minutos, no manchar el fuego con las patatas fritas, etc. Claro, como no lo limpias tú... Creo que eres una persona cerrada, ya que todo aquello nuevo lo rechazas.

Yo he dicho que en 20 minutos tenía una tortilla de patatas hecha. Como hemos hecho dos, no entiendes que hayamos tardado 40 minutos.

No hemos ensuciado nada, no nos hemos preocupado de si se quema o no la comida, etc. Tú, a lo lejos, veías como hablábamos y no hacíamos nada. Claro, porque mientras se hacía en el microondas, hemos recogido la cocina y nos ha dado tiempo para hablar largo y tendido.

Tú, si no estás en la cocina al cuidado exclusivo del fuego, para tí eso no es cocinar.

Me lo has hecho pasar mal porque se te han olvidado los apuntes. Te he propuesto ir tú en coche y yo en moto y me has dicho que no. Así que te esperas a que acabe para marchar.

De camino de vuelta, te digo, ya enfadada, que pienses en cómo te has comportado y me reconozcas si te has comportado, o no, como un niño. No pasan tres segundos que ya replicas y niegas lo que te digo. Como siempre.

No me escuchas, no reflexionas, no piensas. Ya puedo decir que hoy 24 de mayo de 2009 es domingo, que tú me dices que es otro día de la semana para llevarme la contraria. Y aún así, quieres llevar razón.

Lo siento. NO!